lunes, 27 de septiembre de 2010

El Arte se desarrolla con el hemisferio derecho




EL ARTE SE DESARROLLA CON EL HEMISFERIO DERECHO:


Sabido es que el ser humano, desde niño, desarrolla mucho más el funcionamiento del hemisferio cerebral izquierdo mediante el ejercicio del pensamiento lógico-matematico, aritmético, diferenciador, divisor, etc influido por toda una cultura educacional que propicia un aprendizaje que divide, secciona, disgrega y separa lo que muchas veces es homogéneo o parte de un mismo todo. Esto se observa cuando muchos niños no asocian qué tiene que ver la Matemática con la Geografía, las Ciencias Naturales con la Matemáctica, etc. El aprendizaje escolar es  estructurante en este sentido para el resto de la vida del individuo (que más tarde debe aprehender el mundo en forma inversa, y enterarse que lo separado estaba relacionado). Nos enseña que hay “partes” del conocimiento que se deben estudiar y que se llaman “Lengua”, “Matematica”, ”Ciencias sociales”, "Educación física" etc. y las cuales debe aprender como estudios separados y no integrables el uno con el otro, tal como si fuesen cada una de ellas un todo independiente que se hallan aislados en la naturaleza y que por tanto uno no interfiere con el otro, no se interseccionan.

El método de la educación escolar tradicional:


El método de la educación escolar tradicional, al menos en Occidente, también nos enseña no solo que debemos aprender separando, asi como separar y discernir cosas unas de otras como diferentes, sino que más tarde debemos dedicarnos al estudio de sus diferencias (razas, geografías, métodos, areas, etc). Así mientras más capacidad de diferenciar, discriminar cosas, matices, etc. mayor seria nuestra inteligencia (esta constituye una de las conocidas definiciones de Inteligencia). Mas tarde, en la joven adultez, llegan los primeros acercamientos teóricos a los métodos científicos en la formación de cada individuo, y tal vez hasta el estudio y ejercicio de la ciencia en un determinado campo. Allí sin percatarnos ella nos incita a proseguir, y termina por extremar aquel metodo educacional tradicional de aprendizaje y enseñanza. El individuo aquí (a menos que se dedique a las Ciencias Sociales) debe aún más que nunca poder emplear métodos rigidos, aplicables sólo a casos específicos o bien generales, realizar cálculos exactos y llevar adelante tareas que demandan un pensamiento capaz de resolver problemas por razonamiento lógico, deduccionista, con métodos mecanicos u abstractos que deben ser aplicados tal como exige la teoría, medir exactitudes, establecer comparaciones entre variables (distintas) y métodos dados de antemano que nos dicen aún más de la división metódica hacia la cual se apunta. Esto es el resultado de un desarrollo cerebral clásico, el desarrollo izquierdo. A nivel físico o corporal, este desarrollo promueve la tendencia a tener habilidad en el lado opuesto del cuerpo, es decir el derecho. ¿Cuántos de nosotros nos hemos preguntado porqué la mayoría de la gente, en todo el mundo (sea en la China, en Argentina o en Estados Unidos) es diestro?; es decir escribe, manipula o agarra mejor los objetos con la mano derecha, ¿porqué de un niño es esperable que maneje mejor la pierna y la mano derecha?
 
A nivel corporal este "condicionamiento izquierdo" no tiene malas consecuencias o grandes desventajas, sino que a nivel del pensamiento es condicionante y limitante.
Ahora bien, ¿cual sería el opuesto a esta forma de aprendizaje que nos termina inculcando la educación clásica? Lo opuesto es la posibilidad de aprender a pensar con visión holística de la realidad (ver http://www.holismo.org.ar/holismo.html) o bien sistémica (en el sentido de la Teoría General de los Sistemas) con un pensamiento que integre lo más posible la totalidad de elementos o aspectos de la realidad, de la naturaleza los cuales no es que esten divididos sino que son divididos por el pensamiento con la finalidad de entenderlos. Lo opuesto es acceder a su aplicación no sólo más realista sino con acceso a múltiples posibilidades, y esto se logra en forma integrativa, mediante el favorecimiento de un modo de procesamiento mental asociativo cuya base no está sino en las funciones del hemisferio derecho de nuestro cerebro. Con todo esto, uno puede deducir que el sistema educativo tradicional que se le inculca al individuo desde la niñez, repito al menos en Occidente, propicia más el funcionamiento de las funciones logico-matematicas que asociativa-integrativas, (también podriamos deducir que aquí se halla la raíz de ciertas formas de pensamiento discriminativo en la vida adulta del ser humano y limitadas en razonamientos sociales). Por lo tanto, nuestro pensamiento se forja paulatinamente con esta capacidad general más apta para separar, disgregar, discernir, aislar, discriminar, apartar, etc. pero nó para relacionar y asociar hechos con personas, observar fenómenos desde campos diferentes, asociarlos con áreas "que no tienen nada que ver", con otros métodos sean cuales fueren y sus posibles aplicaciones en otros campos, aquellso que el hemsferio izquierdo nos hace pensar que "nada tienen que ver".

El Arte y el Hemisferio derecho.

El sistema educativo clásico junto a ciertas ramas de la ciencia formal favorecen el desarrollo del hemisferio izquierdo mientras que el Arte, y las Ciencias Sociales como la Psicologia, la Filosofia y la Sociología favorecen el desarrollo del Hemisferio derecho, dado que por ejemplo en Psicología, en general, es menester asociar experiencias humanas, con hechos concretos, con fechas, con capacidades o incapacidades, con traumas, pensamientos con limitaciones personales, actitudes con relaciones interpersonales, finalmente relacionar todas ellas entre sí, poder ver una como causa de otras o bien una como parte de otras y todas como parte de un todo y esto para lograr obtener como resultado “la totalidad”. (Sólo así es posible llegar a comprender realidades, por ejemplo, del porqué las fallas en el sistema inmunológico produzcan baja autoestima). En el Arte en general, predomina o mejor dicho lo distingue el proceso de la creatividad en contraposicion al hábito o la rutina metodica (Pichón-Riviere decía: el hábito es lo contrario a pensar). El Arte sin creación de algo nuevo a partir de algo dado no merece llamarse Arte. No sólo eso sino que en el artista esto va aparejado a otra capacidad característica suya y es la capacidad de autoexpresion, algo que, dicho sea de paso, en muchos “artistas marciales” suele estar vedado. Si el artista, una vez aprendido y comprendido su arte, se limita a reproducir lo que otro individuo ya hizo y no aplica nada de si mismo en cuanto a expresion personal y/o creación propia lo que realiza es solamente lo que se llama la Representación, la aplicación de un método u obra ajena donde estas caracteristicas no se manifiestan en el individuo. Entonces no hay lo que se llama la Interpretación. Sin forzar tanto la abstracción en la explicación pongamos el ejemplo de un cantante, quien en un encuentro sólo se limita a realizar una pieza musical de otro artista (un "cover") y su performance esta destinada a imitarlo, tal cual la pieza original. El individuo, en este caso, todavía no renuncia a representar un personaje en vez de autoexpresarse, de expresar a través de esa pieza, sus propios sentimientos, sus emociones, o sus vivencias interiores, es decir su particularidad. Eso es autoexpresarse, lo contrario a simplemente representar la pieza expresando emociones de un otro. En otros términos podemos decir que en este sentido el artista persigue lo que la terapia de la Gestalt distingue como la realización de la Autoimagen, en detrimento de la Autorrealización (Fritz Perls).

Las Artes Marciales Orientales, la Creación y la Autoexpresión

En el caso de las Artes Marciales, en Occidente, lo expresado anteriormente permanece casi totalmente vedado. No está la enseñanza difundida con el objetivo de promover en cada practicante la autoexpresion a traves de las técnicas generales que el instructor enseña y no hay casi lugar para la libre creación, sea de métodos de aplicación adaptados, de practica de estrategias adaptadas, de libres convinaciones, etc. Si bien al principio es necesaria la instrucción mecánica de técnicas, cuando el alumno comprende el arte y adquiere la habilidad o la destreza, el mecanicismo suele predominar sobre la creación propia.  La instrucción en el Arte Marcial tradicional es muy precisa: intentar hacer y "saber" lo que el maestro que enseña sabe y hace, y no sólo eso sino que la intención es cultivar en todos lo mismo. En este sentido es que es muy limitada, no hay fomento de la creación que dá nuevos conocimientos a partir de los ya aprendidos, porque la creación es producción, aquí la palabra Arte flaquea en la denominación del estilo, del "Do".
En el ámbito de las Artes marciales, como en otros ambitos, sucede que cuando determinado estilo está confinado dentro de cualquier organización, asociación o federación, es decir, que se transforma en un conocimiento institucionalizado, a éste "no le queda otra" que transformarse en un sistema (Bruce Lee, 1970) que exige seguir cada vez más normas generales, dificiles de adaptarse a cada practicante y que no dejan a cada artemarcialista practicar sin salirse de los esquemas generalizados tanto de aprendizaje como de practica personal, es decir de aquello que se adapta o no al practicante. En las clases de escuelas tradicionales esto está más que claro, el objetivo es “hacer todos lo mismo”. Pero entonces se transforma en un sistema parecido al de la ciencia, metódico, donde hay que cumplir con una serie de pasos obligatorios sin importar quien lo aplique, para obtener los supuestos “resultados correctos”. Y curiosamente ésta es una diferencia básica, pero crucial, del Arte respecto de la Ciencia!. No importa en ésta quién aplique el método para llegar a un resultado, aquel que lo aplique debe seguir los pasos establecidos y debe llegar al mismo resultado. Ahora ¿El cuadro de Miguel Angel del Juicio Final es correcto? Sucede que en la creación, en el Arte no hay obras correctas o erradas porque mientras está en juego la interpretación, eso no es sino personal, en todo caso es la verdad del artista, del ser, que no puede ser la verdad de ningún otro.
Un problema en algunas escuelas de Artes Marciales está en el proceso de asimilación y acomodación (J.Piaget, 1993), en el sistema de enseñanza-aprendizaje mismo que intenta formar un perfil de individuo pre-determinado por una organización, dejando de lado la creatividad personal sacrificando la autoexpresión en cada movimiento, en cada “kiai” (en muchas escuelas hasta el grito debe ser el mismo) y condicionando un individuo quien luego sólo termina por representar un conjunto de pautas, pasos y técnicas impuestas.
El artista, en términos generales usa su arte para expresar a través de él, su vida. Su corporeidad, su espíritu, sus sentimientos, sus experiencias, su forma de ser, su pensamiento, su personalidad. No para representar, en su aplicación personal, el sistema de técnicas aprendidas al principio, para terminar por repetir e imitar irreflexivamente acciones y movimientos con los que no se identifica en absoluto. Hay algo de lo personal (y que es particular de cada invividuo) puesto en lo que el hombre llama “Arte”, tanto si hablamos de un actor, un cantante, un pintor, un escultor o un artemarcialista.



Rodrigo Reinante
Lic. en Psicología
Profesor de Kung Fu
Asociación Hong Chuen
Paraná Entre Ríos